En los últimos meses, las amenazas de tiroteo en escuelas han cobrado urgencia en Argentina. El caso de la Escuela Nuestra Señora de Luján en La Plata, donde los estudiantes dijeron 'entre las dos matamos a alguien', está generando un debate nacional. ¿Es una travesura o un delito? La Fiscalía de Menores, a cargo de Carmen Ibarra, ha iniciado una investigación. Este tema no es aislado: en todo el país, las escuelas enfrentan un aumento en amenazas ficticias y reales que piden medidas de seguridad.
¿Por qué las amenazas infantiles son peligrosas?
Los niños no siempre expresan amenazas con la intención de causar daño. Sin embargo, en casos como el de La Plata, las palabras 'entre las dos matamos a alguien' revelan un conocimiento preciso de la estructura de la escuela. Esto sugiere que el mensaje no es casual. Según datos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, el 45% de las amenazas en escuelas argentinas provienen de niños entre 10 y 14 años. La mayoría de estos casos son falsos, pero el 30% se relaciona con problemas personales o conflictos domésticos.
¿Por qué es un problema grave? Porque las escuelas son espacios seguros. Cuando un niño dice que 'entre las dos matamos a alguien', implica que ya hay una persona que podría ser la víctima. Esto es un signo de que el niño está en un contexto de tensión. La investigación de la Fiscalía busca entender si hay un patrón o si es un caso aislado.
¿Cómo se detectan las amenazas?
- Monitoreo de redes sociales: Los padres y profesores deben estar atentos a mensajes que mencionan 'tiroteo', 'armas', o 'entre las dos'.
- Intervención rápida: La Fiscalía de Menores tiene un protocolo para casos sospechosos, pero la falta de recursos en las escuelas es crítica.
- Formación en prevención: Los docentes deben ser capacitados para detectar señales de estrés en los estudiantes.
En la investigación del caso de La Plata, la Fiscalía se enfoca en el contexto social y económico. La frase 'entre las dos matamos a alguien' podría estar relacionada con un conflicto entre dos grupos, como un grupo de estudiantes o una familia. Este tema no es nuevo: en 2021, el gobierno nacional inició un programa para detectar amenazas en niños menores de 15 años.
El problema es que las escuelas están en un punto de equilibrio. Si no se actúa rápido, las amenazas podrían convertirse en realidad. En 2023, el 60% de las escuelas en ciudades grandes habían implementado protocolos de seguridad, pero en zonas rurales, el 80% no tenía uno. La diferencia de acceso a recursos es clara.