En el corazón del rock argentino, los guitarristas son los protagonistas invisibles. Desde las sesiones de grabación en la zapatería de Carlos Murias hasta los primeros acordes de Jan Nieto, la evolución de la guitarra en el país refleja una historia de innovación y desafío. Este año, el duelo entre el pasado y el futuro se vuelve más intenso.
El 9 de mayo de 2026, Fito Páez publicó en redes una foto de su compañero Carlos Murias, fallecido a los 65 años. Murias, el guitarrista que convirtió las sesiones en la zapatería en un espacio de creatividad, marcó un hito en la historia del rock argentino. Su legado no es solo el sonido que dejó, sino la forma en que transformó la música en una experiencia emocional.
¿Por qué este momento es crucial para entender el papel de los guitarristas en el contexto argentino? Porque, como demostró Carlos Murias, el legado no se mide en discos vendidos, sino en el impacto que deja en cada músico que lo recuerda. Fito Páez, en su mensaje, expresó: “Emoción y gratitud por lo que vivimos”. Esta frase encapsula la complejidad de la conexión entre el músico y su obra.
¿Cómo el legado de Carlos Murias influye en la nueva generación?
El ejemplo de Carlos Murias muestra cómo un guitarrista puede ser un pilar en el desarrollo de un artista. Su trabajo en la época de Fito Páez no fue solo una etapa, sino un modelo para futuros músicos. Hoy, en un contexto en el que la tecnología y el mercado están cambiando rápidamente, los guitarristas deben adaptarse a nuevas formas de expresión.
- La influencia de Carlos Murias en la formación de Fito Páez se manifiesta en la manera en que ambos abordan la improvisación.
- La conexión entre el legado y el futuro es clara en la trayectoria de Jan Nieto, quien, a los 19 años, ya está creando un sonido propio.
- El legado de los primeros guitarristas en el rock argentino sigue siendo relevante para entender el contexto actual.
Jan Nieto, con su EP Sideburn, demuestra cómo la música no se limita a los grandes estilos. Su trabajo en el estudio Santa Rita de Mataró, junto con una banda de cinco músicos, muestra una filosofía centrada en la interpretación y la innovación. Este enfoque no solo es una respuesta a las exigencias del mercado, sino también una forma de honrar el legado de quienes vinieron antes.
El desafío de los guitarristas en la actualidad es encontrar el equilibrio entre la tradición y la innovación. En un país donde la música es un espacio de diálogo, los guitarristas deben ser capaces de crear una identidad propia sin perder el contacto con lo que se ha construido antes.
La historia de Carlos Murias y Jan Nieto no es solo una historia de música, sino una historia de conexión. Cada vez que un guitarrista toca, no solo está tomando una decisión, sino también recordando quién fue y quién será.