El río Guadalquivir ha alcanzado niveles preocupantes en la región de Córdoba, superando por primera vez los seis metros de altura durante el fin de semana. Según datos del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), el caudal registró valores entre 5,9 y 5,4 metros desde el viernes hasta el domingo, con una crecida de cerca de tres metros entre el miércoles y el viernes. Este fenómeno, provocado por la presencia de una borrasca en el suroeste de Europa, ha generado alertas de inundación en múltiples municipios aledaños a la ciudad de Córdoba.
El sistema hidrológico de la región ha registrado una significativa acumulación de agua en el río, con niveles que superan el umbral crítico de 2,5 metros establecido por el SAIH para activar alertas de riesgo. Estos niveles, que se mantuvieron entre los 5,9 y 5,4 metros durante el fin de semana, indican un aumento considerable en el caudal, lo que ha obligado a la implementación de medidas preventivas en zonas vulnerables. La comunidad local ha tenido que adaptarse a la situación, con autoridades locales y municipales coordinando acciones para minimizar los impactos.
En la ciudad de Córdoba, la situación ha tenido consecuencias prácticas en el día a día. El aeropuerto de Córdoba, a la espera de ser cerrado por trabajos de limpieza, ha enfrentado una nueva complicación: los vuelos programados se han suspendido por la presencia del agua en el entorno cercano al aeropuerto. Según información de Diario Córdoba, la empresa aerolínea Binter ha suspendido operaciones en el aeropuerto de Córdoba, lo que afecta a miles de pasajeros y a la conectividad regional. Este hecho, aunque no oficialmente relacionado con las inundaciones, refleja la complejidad del escenario actual en la región.
El fenómeno hidrológico no solo afecta a la zona urbana, sino que también impacta en la infraestructura rural. En zonas rurales cercanas a la costa, se reportan inundaciones menores, pero en áreas con terrenos más pronunciados, como las zonas alrededor de los puertos y ríos, las consecuencias son más graves. Los habitantes en estas áreas han tenido que desplazarse a zonas de seguridad, mientras que las autoridades locales preparan recursos para mitigar los daños.
El contexto climático global es clave en este fenómeno. La borrasca Marta, que ha afectado el suroeste europeo, ha contribuido a una mayor acumulación de precipitaciones en la región. Los meteorólogos alertan sobre el riesgo de que el sistema climático podría mantenerse en una fase de alta actividad, lo que podría llevar a niveles más altos en los próximos días. Este evento, aunque temporal, ha demostrado la vulnerabilidad de las zonas costeras y las áreas cercanas a ríos en la región.
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